sábado, 21 de marzo de 2009

INDICADORES ARQUEOLÓGICOS Y FORMAS DE COMBATE DEL EJÉRCITO ETRUSCO, UNA PEQUEÑA APORXIMACIÓN.


Marco Antonio Cervera Obregón

Introducción.
La mayoría de los estudios relacionados con la guerra en el mediterráneo antiguo han sobre todo sido establecidos en trono a dos civilizaciones básicas, la griega y la romana. Al margen de ellas, casi siempre se encuentran las sociedades protohistóricas y/ o prerromanas de los diversos países que conforman parte de la Cuenca Mediterránea, uno de ellos y que precisamente peca de haber sido estudiado con gran profundidad es el pueblo etrusco, sin importar que fuera una eslabón cultural entre Grecia y Roma.
Para poder entender el desarrollo de la guerra y sobre todo las formas de combate de esta civilización es necesario, entre otras cosas, conocer las características en su desarrollo político y sobre todo las relaciones culturales con otros pueblos, efectivamente el griego y romano, pues como veremos, sirve de eslabón en trono al origen las legiones romanas y da continuidad respecto a los sistemas hoplíticos griegos, sin embargo también cuanta con algunas características que hacen del sistema militar etrusco algo muy particular en referencia a otros sistemas del mediterráneo antiguo.
Antecedentes de investigación
Pese a la importancia que tiene esta civilización en la Italia de nuestros tiempos, sobre todo por ser una cultura muy relacionada con la historia de Roma, y sin duda alguna una protagonista en el desarrollo cultural de la Italia antigua, son diversos los trabajos respecto a la guerra y armamento etrusco más no existe una buena síntesis que refleje como en otros ámbitos la madurez del tema. Por lo menos hasta 1997, Fernando Quesada argumenta la ausencia de síntesis generales, lo que habla de una falta de maduración en estos estudios comparado con respecto al mundo griego y romano. De los pocos casos que han intentado una síntesis al respecto debemos destacar que han sido muy criticados, como los trabajos de Sauliner (1980, 1983) , y Fossati (1987) pero que a más de veinte años no han sido del todo suficientes para establecer una verdadera madurez sobre el tema. Derivado de ello es que pretendemos desarrollar dicha síntesis, trabajo sin duda arduo y de muchos años de investigación, todo ello alrededor del programa de Doctorado en Arqueología Clásica de la Universidad Autónoma de Barcelona y del Insituto Catalan de Arqueología Clásica en el cual estamos inscritos.
Algunos indicadores arqueológicos del militarismo etrusco
Las fuentes de investigación referentes a la guerra en el mundo etrusco son bastante heterogéneas, sobre todo en referencia a las fuentes escritas y lo que la arqueología nos presenta. Respecto a las fuentes escritas son sobre todo autores de segunda mano, quienes se enfrentaron a los ejércitos etruscos y de alguna manera bajo diversas tradiciones historiográficas narraron ciertos hechos, sobre todo me refiero a autores griegos y romanos, como Tito Livio por poner un ejemplo, esto quiere decir que no contamos con autores propiamente etruscos, ya que como sabemos no han llegado a nosotros tales obras, mas aun si pensamos que la lengua etrusca aun no se descifra del todo. Por tal motivo no nos queda más que recurrir a los diversos métodos que la arqueología militar nos brinda. En este caso los indicadores arqueológicos de la guerra entre los etruscos proceden de los ajuares funerarios recuperados en las diversas necrópolis y ciudades. Podemos dividir este tipo de indicadores en manifestaciones plásticas e iconografía, sitios fortificados y armas arqueológicas, lo que también incluye interesantes y polémicos casos de objetos depositados en algunas tumbas como son los carros de guerra, poco usados en el Mediterráneo occidental.
Respecto a las manifestaciones plásticas sobre todo contamos con objetos cerámicos, el famoso arte de las sítulas, estelas, figurillas de bronce entre otras piezas. La cronología etrusca sirve de referencia a la hora de poder conocer la evolución de los ejércitos etruscos, algunos autores manejan las siguientes fases o etapas: La existencia de una etapa de formación o villanoviana, una etapa orientalizante (700-535 a.C.) , arcaica (535-475 a.C.), clásica (475-310 a.C.), decadente ( 310-265) y la etapa de romanización (265-64 a.C.) (Lara Peinado, 2007: 291).
En la fase villanoviana contamos con diversas tumbas de las cuales procedes muchas armas sobre todo de hierro entre los que destacan cascos de diversos tipos, no debemos olvidar que una característica de las tumbas villanovianas son sus urnas funerarias con tapas en forma de cascos de cerámica imitando los de bronce. Algunos escudos de bronce ovales también han aparecido en dichas tumbas procedentes de Vulci y Veyes. En cuanto al armamento defensivo pasivo, es decir, corazas o petos no se ha tenido mucha suerte en lo que respecta a sus hallazgos, pero si algunas placas de metal asociado a este tipo de prendas defensivas. Respecto al arsenal ofensivo sobre todo se ha recuperado gran cantidad de jabalinas, lanzas, puñales, espadas cortas y hechas, algo que sin duda resalta como característico en un sistema de posible origen hoplítico.
Para la etapa orientalizante en las tumbas aparece, como algo polémico, algunos carros que no se sabe a bien si sirvieron como herramientas de combate, para el transporte de guerreros o con efectos únicamente deportivos. También de este momento podemos percatarnos de la aparición de algunas armas en tumbas femeninas como en Veyes, sin embargo no necesariamente asociado a mujeres guerreras sino a personajes de alto nivel social y/ o de poder.
Respecto a las manifestaciones plásticas es sobre todo en la época orientalizante o etapas posteriores donde contamos con mayores elementos, por ejemplo en los objetos metálicos, cerámicas, figuras de bronce y estelas de piedra. De ello retomamos una interesante figura de bronce depositada en el Museo de Villa Giulia en Roma en donde un par de guerreros con un claro atavío a la manera hoplítica, es decir, peto, casco de tipo corintio con cimera, y sujetando en una de sus manos una lanza la cual tiene indicado el regatón en la parte distal del arma. Traen en brazos a un tercer guerrero caído en el campo de batalla. Desde la perspectiva de las estelas funerarias podemos mencionar el caso de la Estela de Fiésole donde aparece de acuerdo a algunos autores la representación de la guardia cívica con un reducido armamento, es decir, hacha y una lanza lo que hace pensar que sale de los cánones generales de la estructura de infanterías pesadas de los ejércitos etruscos. Otro interesante ejemplo que sobre todo refleja mucho la situación hoplítica tan característica de los etruscos es la estela de un guerrero etrusco del Museo Arqueológico de Florencia que lleva un casco del tipo corintio, un hoplón o escudo circular y sobre todo la característica hacha de doble filo denominada bipennis, Del arte de la sítula rescatamos el siguiente ejemplo, la famosa Sítula de la Certoza, la cual esta decorada con cuatro escenas distintas, la primera, una procesión de guerreros de diversos tipos. La procesión inicia con un par de jinetes ligeros, seguido se presenta una tipo de infantería con lanzas, escudos ovales a la manera celta y el típico casco con terminación en punta. Es importante destacar de las lanzas su longitud un poco mayor a las demás infanterías registradas en la sítula, además de presentar un regatón muy claro. El tercer grupo de guerreros esta mas asociado al sistema hoplítico con casco corintio, lanzas pero, en este caso el grupo se distinguen sobre todo por dos tipos de escudo, los tres primeros guerreros de este grupo sujetan un escudo un tanto cuadrado con el humbo indicado y el segundo grupo presenta el típico escudo hoplón redondeado. El último grupo de guerreros es mas una infantería ligera que se destaca por el uso de hachas, las cuales apoyan en su hombro. Como este caso hay muchos otros indicadores arqueológicos, que permiten reconocer una diversidad interesante de aspectos a ser considerados para el análisis completo de las formas de combate de los ejércitos etruscos, así como parte de su estructura militar. Presentaremos a continuación un preliminar de las formas de combate etrusco, sobre todo de las unidades específicas, el despliegue del ejército y las posibles tácticas.
Formas de combate
Son muchas las interrogantes que aun continúan respecto las tácticas militares y organización del ejército etrusco, entre ellas destaca lo siguiente: ¿conocían el duelo de guerreros de tipo arcaico como en el mundo griego de época micénica?, ¿conocían la formación cerrada a manera de falange derivada de los sistemas hoplíticos griegos?, ¿existía un cuerpo cívico desiguales derivado de ello?, ¿había cuerpo de mercenarios?, ¿desarrollaron la poliorcética?, uso de caballería, infanterías ligeras, entre muchos otros aspectos, algunos de ellos ya tenemos noticia que fueron heredados a las primeras legiones romanas en combinación con los sistemas de los ejércitos samnitas. Así el ejército etrusco estaba organizado a la manera de las polis griegas pero que finalmente establecieron un sistema que será después heredado a los romanos. Existían cuatro grupos de guerreros o clases: Hoplitas, ciudadanos con experiencia en la guardia cívica, campesinos armados, artesanos con equipamiento ligero. Las características de este tipo de guerreros como hemos visto es probable reconocerlos en objetos como las sítulas. Este sistema de cuatro unidades pasara al sistema romano bajo los nombres de Velites, Triari, princeps y astatti, con características en trono a sus sistemas de armamento y tácticas militares diferentes y en función de la veteranía de los efectivos. Es interesante ya que se destaca que las tácticas militares etruscas estaban en función de los tipos de guerreros mencionados en una especie de mezcla entre los sistemas hoplíticos griegos y las legiones romanas. Las clases II y III son las que iniciaban la disputa dejando atrás a la infantería pesada para que terminara la batalla o bien ayudara a cubrir, en caso dado, la retirada. Sin duda es el hoplita etrusco el núcleo principal de las fuerzas militares de este ejército. Por ahora no hay tiempo de estudiarlo, pero otro aspecto interesante por destacar es la marina que al parecer también tuvo importantes aportaciones a las formas de combate en los ejércitos mediterráneos además de que no hemos implementado dentro de las unidades específicas el caso del carro de guerra, el cual aun sigue siendo un enigma. Esperaremos a desarrollar el trabajo de síntesis, con efecto de establecer los vínculos metodológicos correctos entre las fuentes escritas y la arqueología y de esta manera poder presentar la visión de la guerra en el mediterráneo antiguo, desde la óptica mexicana.

Bibliografía
Gracia Alonso Francisco, La guerra en la protohistoria, Ariel, 2003.
Lara Peinado Federico, Los etruscos, pórtico de la historia de Roma, Cátedra, 2007
Pallotino, Massimo, Etruscología, Editorial Universidad de Buenos Aires, 1965.
Quesada Sanz, Fernando, El armamento ibérico, estudio tipológico, geográfico, funcional, social y simbólico de las armas de la cultura ibérica, Editions, Monique Mergoli, 1997.
Sekuda, N. Early Roman Armies, Ospreypublishing, 1995.


ESTA PONENCIA SERA PRESENTADA EN EL CONGRESO DE CLÁSICAS DE LA UNAM.