martes, 31 de marzo de 2009

Como adquirir el libro: El armamento entre los mexicas y Breve historia de los aztecas


Para quien desee adquirir estos libros puedes solicitarlos en Gandhi, con un anticipo los pueden traer desde España o a las sucursacles que los tengan en México

sábado, 21 de marzo de 2009

INDICADORES ARQUEOLÓGICOS Y FORMAS DE COMBATE DEL EJÉRCITO ETRUSCO, UNA PEQUEÑA APORXIMACIÓN.


Marco Antonio Cervera Obregón

Introducción.
La mayoría de los estudios relacionados con la guerra en el mediterráneo antiguo han sobre todo sido establecidos en trono a dos civilizaciones básicas, la griega y la romana. Al margen de ellas, casi siempre se encuentran las sociedades protohistóricas y/ o prerromanas de los diversos países que conforman parte de la Cuenca Mediterránea, uno de ellos y que precisamente peca de haber sido estudiado con gran profundidad es el pueblo etrusco, sin importar que fuera una eslabón cultural entre Grecia y Roma.
Para poder entender el desarrollo de la guerra y sobre todo las formas de combate de esta civilización es necesario, entre otras cosas, conocer las características en su desarrollo político y sobre todo las relaciones culturales con otros pueblos, efectivamente el griego y romano, pues como veremos, sirve de eslabón en trono al origen las legiones romanas y da continuidad respecto a los sistemas hoplíticos griegos, sin embargo también cuanta con algunas características que hacen del sistema militar etrusco algo muy particular en referencia a otros sistemas del mediterráneo antiguo.
Antecedentes de investigación
Pese a la importancia que tiene esta civilización en la Italia de nuestros tiempos, sobre todo por ser una cultura muy relacionada con la historia de Roma, y sin duda alguna una protagonista en el desarrollo cultural de la Italia antigua, son diversos los trabajos respecto a la guerra y armamento etrusco más no existe una buena síntesis que refleje como en otros ámbitos la madurez del tema. Por lo menos hasta 1997, Fernando Quesada argumenta la ausencia de síntesis generales, lo que habla de una falta de maduración en estos estudios comparado con respecto al mundo griego y romano. De los pocos casos que han intentado una síntesis al respecto debemos destacar que han sido muy criticados, como los trabajos de Sauliner (1980, 1983) , y Fossati (1987) pero que a más de veinte años no han sido del todo suficientes para establecer una verdadera madurez sobre el tema. Derivado de ello es que pretendemos desarrollar dicha síntesis, trabajo sin duda arduo y de muchos años de investigación, todo ello alrededor del programa de Doctorado en Arqueología Clásica de la Universidad Autónoma de Barcelona y del Insituto Catalan de Arqueología Clásica en el cual estamos inscritos.
Algunos indicadores arqueológicos del militarismo etrusco
Las fuentes de investigación referentes a la guerra en el mundo etrusco son bastante heterogéneas, sobre todo en referencia a las fuentes escritas y lo que la arqueología nos presenta. Respecto a las fuentes escritas son sobre todo autores de segunda mano, quienes se enfrentaron a los ejércitos etruscos y de alguna manera bajo diversas tradiciones historiográficas narraron ciertos hechos, sobre todo me refiero a autores griegos y romanos, como Tito Livio por poner un ejemplo, esto quiere decir que no contamos con autores propiamente etruscos, ya que como sabemos no han llegado a nosotros tales obras, mas aun si pensamos que la lengua etrusca aun no se descifra del todo. Por tal motivo no nos queda más que recurrir a los diversos métodos que la arqueología militar nos brinda. En este caso los indicadores arqueológicos de la guerra entre los etruscos proceden de los ajuares funerarios recuperados en las diversas necrópolis y ciudades. Podemos dividir este tipo de indicadores en manifestaciones plásticas e iconografía, sitios fortificados y armas arqueológicas, lo que también incluye interesantes y polémicos casos de objetos depositados en algunas tumbas como son los carros de guerra, poco usados en el Mediterráneo occidental.
Respecto a las manifestaciones plásticas sobre todo contamos con objetos cerámicos, el famoso arte de las sítulas, estelas, figurillas de bronce entre otras piezas. La cronología etrusca sirve de referencia a la hora de poder conocer la evolución de los ejércitos etruscos, algunos autores manejan las siguientes fases o etapas: La existencia de una etapa de formación o villanoviana, una etapa orientalizante (700-535 a.C.) , arcaica (535-475 a.C.), clásica (475-310 a.C.), decadente ( 310-265) y la etapa de romanización (265-64 a.C.) (Lara Peinado, 2007: 291).
En la fase villanoviana contamos con diversas tumbas de las cuales procedes muchas armas sobre todo de hierro entre los que destacan cascos de diversos tipos, no debemos olvidar que una característica de las tumbas villanovianas son sus urnas funerarias con tapas en forma de cascos de cerámica imitando los de bronce. Algunos escudos de bronce ovales también han aparecido en dichas tumbas procedentes de Vulci y Veyes. En cuanto al armamento defensivo pasivo, es decir, corazas o petos no se ha tenido mucha suerte en lo que respecta a sus hallazgos, pero si algunas placas de metal asociado a este tipo de prendas defensivas. Respecto al arsenal ofensivo sobre todo se ha recuperado gran cantidad de jabalinas, lanzas, puñales, espadas cortas y hechas, algo que sin duda resalta como característico en un sistema de posible origen hoplítico.
Para la etapa orientalizante en las tumbas aparece, como algo polémico, algunos carros que no se sabe a bien si sirvieron como herramientas de combate, para el transporte de guerreros o con efectos únicamente deportivos. También de este momento podemos percatarnos de la aparición de algunas armas en tumbas femeninas como en Veyes, sin embargo no necesariamente asociado a mujeres guerreras sino a personajes de alto nivel social y/ o de poder.
Respecto a las manifestaciones plásticas es sobre todo en la época orientalizante o etapas posteriores donde contamos con mayores elementos, por ejemplo en los objetos metálicos, cerámicas, figuras de bronce y estelas de piedra. De ello retomamos una interesante figura de bronce depositada en el Museo de Villa Giulia en Roma en donde un par de guerreros con un claro atavío a la manera hoplítica, es decir, peto, casco de tipo corintio con cimera, y sujetando en una de sus manos una lanza la cual tiene indicado el regatón en la parte distal del arma. Traen en brazos a un tercer guerrero caído en el campo de batalla. Desde la perspectiva de las estelas funerarias podemos mencionar el caso de la Estela de Fiésole donde aparece de acuerdo a algunos autores la representación de la guardia cívica con un reducido armamento, es decir, hacha y una lanza lo que hace pensar que sale de los cánones generales de la estructura de infanterías pesadas de los ejércitos etruscos. Otro interesante ejemplo que sobre todo refleja mucho la situación hoplítica tan característica de los etruscos es la estela de un guerrero etrusco del Museo Arqueológico de Florencia que lleva un casco del tipo corintio, un hoplón o escudo circular y sobre todo la característica hacha de doble filo denominada bipennis, Del arte de la sítula rescatamos el siguiente ejemplo, la famosa Sítula de la Certoza, la cual esta decorada con cuatro escenas distintas, la primera, una procesión de guerreros de diversos tipos. La procesión inicia con un par de jinetes ligeros, seguido se presenta una tipo de infantería con lanzas, escudos ovales a la manera celta y el típico casco con terminación en punta. Es importante destacar de las lanzas su longitud un poco mayor a las demás infanterías registradas en la sítula, además de presentar un regatón muy claro. El tercer grupo de guerreros esta mas asociado al sistema hoplítico con casco corintio, lanzas pero, en este caso el grupo se distinguen sobre todo por dos tipos de escudo, los tres primeros guerreros de este grupo sujetan un escudo un tanto cuadrado con el humbo indicado y el segundo grupo presenta el típico escudo hoplón redondeado. El último grupo de guerreros es mas una infantería ligera que se destaca por el uso de hachas, las cuales apoyan en su hombro. Como este caso hay muchos otros indicadores arqueológicos, que permiten reconocer una diversidad interesante de aspectos a ser considerados para el análisis completo de las formas de combate de los ejércitos etruscos, así como parte de su estructura militar. Presentaremos a continuación un preliminar de las formas de combate etrusco, sobre todo de las unidades específicas, el despliegue del ejército y las posibles tácticas.
Formas de combate
Son muchas las interrogantes que aun continúan respecto las tácticas militares y organización del ejército etrusco, entre ellas destaca lo siguiente: ¿conocían el duelo de guerreros de tipo arcaico como en el mundo griego de época micénica?, ¿conocían la formación cerrada a manera de falange derivada de los sistemas hoplíticos griegos?, ¿existía un cuerpo cívico desiguales derivado de ello?, ¿había cuerpo de mercenarios?, ¿desarrollaron la poliorcética?, uso de caballería, infanterías ligeras, entre muchos otros aspectos, algunos de ellos ya tenemos noticia que fueron heredados a las primeras legiones romanas en combinación con los sistemas de los ejércitos samnitas. Así el ejército etrusco estaba organizado a la manera de las polis griegas pero que finalmente establecieron un sistema que será después heredado a los romanos. Existían cuatro grupos de guerreros o clases: Hoplitas, ciudadanos con experiencia en la guardia cívica, campesinos armados, artesanos con equipamiento ligero. Las características de este tipo de guerreros como hemos visto es probable reconocerlos en objetos como las sítulas. Este sistema de cuatro unidades pasara al sistema romano bajo los nombres de Velites, Triari, princeps y astatti, con características en trono a sus sistemas de armamento y tácticas militares diferentes y en función de la veteranía de los efectivos. Es interesante ya que se destaca que las tácticas militares etruscas estaban en función de los tipos de guerreros mencionados en una especie de mezcla entre los sistemas hoplíticos griegos y las legiones romanas. Las clases II y III son las que iniciaban la disputa dejando atrás a la infantería pesada para que terminara la batalla o bien ayudara a cubrir, en caso dado, la retirada. Sin duda es el hoplita etrusco el núcleo principal de las fuerzas militares de este ejército. Por ahora no hay tiempo de estudiarlo, pero otro aspecto interesante por destacar es la marina que al parecer también tuvo importantes aportaciones a las formas de combate en los ejércitos mediterráneos además de que no hemos implementado dentro de las unidades específicas el caso del carro de guerra, el cual aun sigue siendo un enigma. Esperaremos a desarrollar el trabajo de síntesis, con efecto de establecer los vínculos metodológicos correctos entre las fuentes escritas y la arqueología y de esta manera poder presentar la visión de la guerra en el mediterráneo antiguo, desde la óptica mexicana.

Bibliografía
Gracia Alonso Francisco, La guerra en la protohistoria, Ariel, 2003.
Lara Peinado Federico, Los etruscos, pórtico de la historia de Roma, Cátedra, 2007
Pallotino, Massimo, Etruscología, Editorial Universidad de Buenos Aires, 1965.
Quesada Sanz, Fernando, El armamento ibérico, estudio tipológico, geográfico, funcional, social y simbólico de las armas de la cultura ibérica, Editions, Monique Mergoli, 1997.
Sekuda, N. Early Roman Armies, Ospreypublishing, 1995.


ESTA PONENCIA SERA PRESENTADA EN EL CONGRESO DE CLÁSICAS DE LA UNAM.

domingo, 1 de marzo de 2009

Links de arqueología militar, investigadores, publicaciones, etc..



Una bibliografía sobre la guerra en mesoamérica





La página del Proyecto polemos del prof. Fernando Quesada Sanz, un buen amigo y colega español asi como una gran autoridad en el tema del armamento mediterráneo antiguo.


La página de la Royal Armouries




Los anejos de GLADUIS



armas romanas


guerra azteca en España

La lanza en Mesoamérica, Arqueología experimental




Estamos llevando a cabo un proyecto nuevo sobre arqueología experimental de armas prehispánicas, en este caso la lanza mesoamericana, ya presenté algunos avances de ello en el I Coloquio sobre la Guerra en el México Antiguo en la FES Acatlán. Con la ayuda de Marco de la Cruz estamos desarrollando el proyecto. Algunos avances del proceso de elaboración de la lanza se ven en las fotos adjuntas. Pretendemos publicar esto en breve.
Pueden escuchar en el siguiente link la ponencia presentada en el coloquio asi como las demas conferencias


sábado, 28 de febrero de 2009

SOCIEDAD MEXICANA DE ARQUEOLOGÍA E HISTORIA MILITAR, SMAHM


México D.F., a 3 de octubre del 2008.

Circular No 1.

Presentación.


SOCIEDAD MEXICANA DE ARQUEOLOGÍA E HISTORIA MILITAR A.C.

SMAHM


La Sociedad Mexicana de Arqueología e Historia militar es un órgano no lucrativo que tiene por principales objetivos:


1.- Agrupar a profesores, investigadores, académicos, aficionados, promotores, difusores, dedicados a la arqueología e historia militar nacional e internacional

2.- Promover, investigar y difundir estudios sobre arqueología e historia militar en todos sus ámbitos.

3.- Cronológicamente los estudios abarcarán de la Prehistoria al siglo XIX

4.- Geográficamente en todas las latitudes del planeta dando especial atención a la historia y arqueología mexicana.

5.- Asesoría y apoyo nacional en el campo de la arqueología e historia militar.

6.- Formación de especialistas en el campo de la historia y arqueología militar a toda la sociedad mexicana.

7.- Promover la colaboración de las instituciones mexicanas y extranjeras respecto al estudio del tema en cuestión.

8.- Promover coloquios, conferencias, cursos, exposiciones, congresos, reuniones sobre el tema en cuestión.

9.- Publicación semestral de un boletín dedicado a la historia y arqueología militar nacional sobretodo e internacional.

10.- Sede: las instalaciones del Museo Nacional de las Culturas, INAH


Presidente y fundador:
Arqlgo. Marco Antonio Cervera Obregón

Miembros fundadores:
Ernesto José Montenegro Orozco
Héctor Alonso Vega Rodríguez
José García Gavito
Carlos Esteban Albín
Raymundo Fernández Contreras
Ezequiel Alberto Colmenero Acevedo
María del Socorro Martínez Sobaja
Guadalupe de la Fuente
Hugo Samuel Valderrabano Onofre

Consejo Asesor
SEDENA
SECRETARÍA DE MARINA ARMADA DE MEXICO
Dr. Fernando Quesada Sanz. Universidad Autónoma de Madrid
Dr. Javier Martínez Babon, Fundación Arqueológica Clos
Dr. Ross Hassig, University of Oklahoma
Dr. Thom Richardson, Royal Armouries Museum, Leeds
Dr. Francisco Gracia Alonso, Universidad de Barcelona
Mtro. German Dueñas, Museo del Ejército, Madrid
Dr. Álvaro Soler del Campo, Real Armería de Madrid.

martes, 24 de febrero de 2009

THE LEONIDAS EXPEDITIONS


Desde hace ya varios años, la famosa batalla de las Termópilas entre griegos y persas ha llamado la atención de multiples personas a tal grado que han llegado a desarrollarse películas como la de 300 espartanos de los 60´s y la reciente de 300.

Mucho de lo que sabemos de esta interesante batalla es gracias a Herdoto pero poco se ha recurrido a la arqueología. Uno de estos proyectos es The Leónidas Expeditions, que busca a través de recorridos de superficie desde hace ya algunos años y poder de esta manera con problemas concretos establecer por medio de la arqueología un vículo con lo que las fuentes escritas nos dicen.

La ultima temporada de exploración ha sido retrasada por diversos factores, se pensaba que seria en 2006, 2008, 2009 y ahora se establece en el 2010. Sea como sea estamos pendientes ya que nos encontramos como el único representate mexicano en esta expedición internacional.



Expedition Members
Dr. Stavros Douvis, Social Scientist, Ministry of Tourism and the University of Athens, GR
Dr. John Douvis, Social Scientist, Ministry of Tourism and the University of Athens, GR
Mr. John Trikeriotis, CPA, Business Manager, USA/AUS
Mr. Kostas Dervenis, Project Manager, Intracom, GR
Mr. Marco Cervera, State Licensed Archaeologist, MEX
Mr. David Queen, Archaeologist, USA
Mr. Mike Moumousis, VP Cox Communications, USA
Mr. Robert Atwater, Explorers’ Club, USA
Ms. Katerina Madourou, Site Organizer, GR



Para mas información


¿PODEMOS HABLAR DE UNA POLIORCÉTICA MESOAMERICANA?


Dando continuidad al Programa sobre el Militarismo en Mesoamérica y que ahora me gustaría mejor cambiar por el detrataremos un tema muy poco tocado por los investigadores de esta área cultural y sobre todo nuevamente el grave problema de la metodología y teoría de análisis obre la arqueología militar se hace patente en los estudios, en este caso nos referimos al tema de la Poliorcética y Fortificaciones mesoamericanas de las cuales sabemos existen muchas desperdigadas por todo el territorio mexicano. La intención del presente trabajo es dar un pequeño vistazo a un problema medular y poco estudiado: ¿Cuál era el nivel de desarrollo técnico del concepto de la poliorcética en Mesoamérica? Nos preguntamos si en Mesoamérica debemos hablar de guerras de asedio o no, ¿Cuáles eran las tácticas tanto de defensa como de ataque? y ¿Cómo poder vislumbrar estos elementos en la evidencia arqueológica mexicana? Para ello daremos un breve vistazo a los avances en esta subespecielidad de la arqueología militar europea con efecto de trasladar estos elementos teóricos y metodológicos a la información que tenemos en México y presentar algunas propuesta preliminares de algo que se esta aun gestando en territorio mexicano.


Poliorcética: las fortificaciones.

Por lo menos hablar de fortificaciones en casi cualquier parte del mundo antiguo, incluyendo México es referirnos a varios fundamentos teóricos fundamentales que están concatenados unos con otros. Bajo la óptica del mundo mediterráneo existen los siguientes aspectos que permiten desarrollar el buen entendimiento del análisis táctico de una ciudad fortificada: así tenemos el oppidum, la poliorcética, proteichisma, y el epikampion.

El oppidum es definido como un poblado fortificado en altura, la poliorcética es la ciencia que reúne los conceptos tácticos y estratégicos destinados a la defensa y ataque de las ciudades enemigas, la proteichisma es el conjunto de obras defensivas, entendiéndose como palizadas, muros, fosos, etc. Y el epikampion son aquellas obras de trazado alrededor de una ciudad que dificultan la utilización de la ingeniería de asedio (Gracia, 1997:165,170). Desde esta serie de elementos propios sobre todo de las sociedades estatales del mediterráneo antiguo y en algunos casos de las sociedades preestatales como los pueblos ibéricos y celtibéricos debemos preguntarnos hasta donde estos conceptos y sus diversos componentes deber ser aplicados o no en el México Antiguo. Más aun si sabemos que en nuestro territorio no existió propiamente una ingeniería de asedio como en el caso romano o griego, no por ello debemos descartar estas posibilidades, mas aun si han sido aplicados en sociedades que tampoco tuvieron ingeniería de asedio y no por ello no pueda desarrollarse un análisis táctico del asunto. Como veremos más adelante algunos de estos preceptos sirven perfectamente de modelo para ser aplicado e nuestro territorio. Antes debemos saber lo que se ha hecho en materia de “poliorcética” y fortificaciones en México.

ANTECEDENTES

Uno de los primeros trabajos sobre fortificaciones mexicanas del México antiguo fue desarrollada por Ángel Palerm en su ya famoso “Notas sobre las construcciones militares y la guerra en Mesoamérica (Palerm, 1956). En este pequeño trabajo desarrolla un descripción de los sitios fortificados con una estructuración de tipo defensivo, establecidos en lo alto de los cerros y montañas hablando de algunos casos en el Preclásico como Monte Negro y Monte Albán en Oaxaca y sobre todo del Posclásico basado en fuentes escritas. Divide su trabajo en sitios fortificados, poblados abiertos ubicados en terrenos llanos y lugares de difícil defensa (Palerm, 1956: 127). Un postulado interesante a sus teorías radica en considerar a los templos como parte de esta arquitectura defensiva mesoamericana, por lo menos para el área del centro de México (Ibidem, 133). Algunos otros autores sobre todo David Webster han analizado de muy diversas formas las fortificaciones en este caso, del área maya (Webster, 1972, 1976, 1979).
Beatriz Reppeto también analiza en un breve capítulo el asunto de las fortificaciones sobre todo de sitios del las Tierras Bajas mayas, (Reppeto, 1993:40-60). Algunos otros ejemplos los encontramos en autores mas recientes como Ambrosio 2001, García Cook, 1991, Vargas Pacheco, 1991. De esta manera no podemos negar que si se han producido diversos trabajos en trono a las fortificaciones pero no se ha destacado el asunto de las tácticas defensivas a partir de diversos elementos teóricos, por ello presentamos un breve análisis al respecto para poder abordar con mas detenimiento en otro trabajo el asunto de la poliorcética y los ejércitos en el México antiguo.


FUENTES DE INVESTIGACIÓN.

Las fuentes de investigación básicas para el estudio de la poliorcética mesoamericana son por un lado las propias ciudades fortificadas o establecidas bajo el concepto del oppidum en las alturas de los cerros en las cuales se puede establecer las posibles tácticas de defensa en función del análisis de sus fortificaciones o elementos defensivos.
Sin duda contamos con diversos sitios desde el Preclásico colocados estratégicamente en la parte superior de los Cerros como el ya mencionado caso de Monte Albán y Monte Negro, pasando por algunos interesantes ejemplos en la zona maya como Becán y algunos otros mas para el Posclásico sobre todo en la en el área de la zonas altas mayas como Tulum, Mayapán, Cucá, entre otras.
A diferencia de otras civilizaciones como la griega y sobre todo los asirios, no contamos con mucha información iconográfica o de representación de asedio de ciudades. Contamos con algunos casos en las maquetas de figurillas en el Occidente de México, o en pinturas murales de la zona maya como en el Templo de los Guerreros de Chichen Itzá. Avanzada la historia prehispánica contamos con documentos pictográficos donde se recrea de forma interesante parte de la defensa de algunos poblados como en la Historia Tolteca Chichimeca.
Por el otro tenemos las fuentes escritas del siglo XVI para los pueblos del Posclásico y en un caso muy interesante y concreto con el asedio de Tenochtitlan donde se puede reconocer las estrategias tácticas de ambos ejércitos para defender y asediar la ciudad.

¿CÓMO ANALIZAR LOS ELEMENTOS TÁCTICOS DE DEFENSA DE UNA CIUDAD DEL MÉXICO ANTIGUO?

La base radica en la estructuración de los ejércitos que pretenden asediar la ciudad, su despliegue táctico para tales efectos y la geografía son algunos de los elementos que debe considerar en este caso el defensor para poder estructurar todo el conglomerado de amurallamiento y elementos complementarios. Nuevamente como se ha desarrollado en otras latitudes como el caso de la Península Ibérica, se deben estudiar las fortificaciones no solamente bajo la descripción simple de los muros que rodean una ciudad sino sus características en cuestión de diseño, materia prima y funciones de los elementos que componen el amurallamiento. Esto también implica el número de guerreros que deberá, bajo ciertas tácticas, tratar de someter y expugnar a la ciudad en cuestión. Generalmente se desarrolla un diseño de torres, y poternas que impidan un desplazamiento correcto y sencillo de las tropas que asedian la ciudad para poder llegar a las puertas principales. A ello le agregamos una serie de elementos de epikampion y proteichisma que también dificulte lo más posible la movilización y acercamiento del ejército atacante a la ciudad. El concepto básico de la poliorcética en la antigüedad es mantener al oponente lejos de los muros y las entradas en base a las obras de avanzada y elementos de epikampion así como el fuego de armas de largo alcance.

Para Francisco Gracia los elementos que se deben tomar en cuenta para el asedio de las ciudades son: la ventaja de saber por donde atacará el ejército enemigo y el concepto de la sorpresa (Gracia, 2000: 137). El defensor deberá hacer la mayor cantidad de bajas al atacante para que se de este proceso de desmoralización de las tropas ya que en el momento en que no es sometida una ciudad después de un numero considerable de bajas desmoraliza al enemigo y no es tan fácil que reagrupe un nuevo escuadrón para continuar. Una regla que establece Gracia es que un asedio se da cuando el ejército de campaña ha sido derrotado y se establezca hasta donde es posible en sus fortificaciones como el caso de la batalla de Coyoacán con los mexicas en donde Tlacaelel e Izcóatl derrotan el ejército de Coyoacán y estos tratan de guarecerse en su cuidad pero son adelantados por las filas mexicas antes de que lleguen a su templo para defenderse, Inmediatamente queman los templos donde podrían llegar a protegerse evitando de esta manera el asedio, así los guerreros de Coyoacan no les que da de otra mas que irse a los campos de cultivo donde se rinden sin mas resistencia. (Lámina 1 y 2).

EL FUEGO DE COBERTURA Y BARRERA
Sabemos de antemano que en el México antiguo no existieron la ingeniería de asedio y de defensa de las ciudades como en el caso griego o romano con las máquinas lanzadoras o arientes. En el caso mesoamericano se cuentan sobre todo con armas de largo alance como jabalinas, átlatl, arco y flecha, hondas sobre todo.
El concepto de asedio desde esta perspectiva indicaría que un grupo de fuego de cobertura permitiría que un segundo sorteara los elementos de la epikampion como pueden ser fosos como en el caso de Becan para poder llegar a las murallas y/o puertas principales. En algunos relieves asirios es posible observar como varios arqueros protegen el asedio desde lejos mientras otros guerreros suben por torres y escaleras a las murallas de los pueblos sometidos. No tenemos evidencia parecida en el mundo mesoamericano salvo de ciudades que parecen no estar guarecidas por murallas y ya están siendo sometidas como en los murales del Templo de los Guerreros en Chichén Itzá de igual manera el fuego de barrea, es decir el que procuran los defensores de la ciudad se daría de la misma manera arrojando todo tipo de proyectiles a los enemigos que atacan la ciudad, como se observa en la lámina de la Historia Tolteca Chichimeca (Láminas 3 y 4). Hipotéticamente cuando un ciudad se encuentra en situación de ser asediada no le es conveniente desarrollar una avanzada del ejército a las afueras de la misma con efecto de suprimir el ataque enemigo pues ello representa que tiene la capacidad de presentar batalla en campo abierto, por ello es necesario establecer los puntos de defensa en las torres con los pocos efectivos que puedan estar disponibles para el fuego de barrera.


LA ESTRUCTURACIÓN DE LAS MURALLAS.

Sin duda alguna los elementos que deben considerarse para la estructuración de una muralla si se desea establecer como una defensa considero que deben ser, el tamaño de la misma, la materia prima de elaboración, la topografía de lugar y el diseño estratégico de defensa. Recordemos algunos ejemplos del área maya que es donde tenemos más información al respecto. Citemos el caso de Mazapán con un muro primario al cual se le añadió un segundo de menor dimensión en el interior que forma un pequeño parapeto en cerca de 4.2 km cuadrados de recinto amurallado (Repetto, 1993:48). En algunos casos como en Tulum y la misma Mazapán reconocemos un pequeño espacio interior donde se encuentran los edificios principales que cuentan con una pequeña muralla anexa. Algunas de estas ciudades conociendo la situación del terreno y sobre todo aprovechando los acantilados marinos de su alrededor colocan sus ciudades de esta manera para que el mar sirva como barrera natural y además permita ahorrar una cantidad considerable de materia prima y trabajo en recubrí esa zona de muralla. La mayoría de estas murallas oscila entre los 2 y 5 metros de altura.

En otros casos como Becán uno de los sitios que presentan las mejores características de análisis para conocer las estrategias tácticas, en este caso de los mayas del clásico. David Webster quien ha estudiado esta fortificación comenta que esta bordeada al sur, oeste y noroeste por pantanos que permiten establecerlos como una especia de epikampion natural antes de que los efectivos enemigos lleguen a las murallas principales. El hecho de encontrarse en una posición someramente elevada permite que se estructuren una serie de fosos que imposibilitan el acercamiento de la ciudad y que permite desde la misma ciudad un ataque por medio de fuego de barrera que hace de esta ciudad para las posibilidades de asedio mesoamericano difícil de atacar.




BIBLIOGRAFIA.



ARMILLAS, Pedro, (1942) Oztuma, Gro. Fortaleza de los mexicanos en la frontera de Michoacán, en Revista Mexicana de estudios Antropológicos, VI, 165-175.
CAMBELL, Duncan, (2005): Ancient Siege Warfare, Persians, Greeks, Carthagenians an Romans, 546-146 BC, Osprey Publishing, Elite 121, London.

CERVERA, O. Marco A. (2007) El armamento entre los mexicas, Anejos de GLADIUS, n. 11, CSIC, Madrid.

GRACIA A. Francisco (2003): La guerra en la protohistoria, Ariel, Barcelona

GRACIA A. Francisco (1997): “Poliorcética griega y fortificaciones ibéricas”, en La guerra en la antigüedad. Una aproximación a los ejércitos de Hispania, Madrid, 1997.

GRACIA A. Francisco (2000): “Análisis táctico de las fortificaciones ibéricas”, en GLADIUS, XX, CSIC, Madrid.

PALERM, Ángel, (1956) “Notas sobre las construcciones militares y la guerra en Mesoamérica”, en Anales del INAH, v. VIII-37, 123-134.

QUESADA Sanz, Fernando (2001) “En trono al análisis táctico de las fortificaciones ibéricas”, en GLADIUS, XXI, CSIC, Madrid.

SANES ABAD, Rubén, Poliorcética y Fortificaciones en el mundo greco-romano, Anejos de GLADIUS, n. 8, CSIC, Madrid.



artículo en prensa, UNAM.